Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
7 de enero de 2011

¿Ha servido de algo este Año Internacional de la Biodiversidad?

Eva van den Berg nos ofrece una reflexión sobre el trascurso del año internacional de la Biodiversidad, a raí­z  de una jornada de balance en el Aula del Centro UNESCO de Cataluña, organizada por este organismo en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona, que tuvo lugar a finales de diciembre.

En ella, tres ponentes, Juan Carlos Senar, jefe de investigación del Museo de Ciencias Naturales de Cataluña, Jordi Portabella, polí­tico y experto en biodiversidad, y Salvatore Arico, investigador de la UNESCO en el ámbito de la biodiversidad, expusieron sus puntos de vista al respecto.

A finales de 2010, es necesario preguntarse si las expectativas que se tení­an cuando las Naciones Unidas declararon este año que ya termina como Año Internacional de la Diversidad Biológica han sido más o menos logradas.

Para Senar está bastante claro que los objetivos que se marcaron en la reunión de las partes que la Convención sobre Diversidad Biológica celebró el año 2002, en que se comprometieron a lograr una reducción significativa de la tasa de pérdida de biodiversidad a nivel global, regional y local para el 2010, no se han cumplido.

Las lí­neas marcadamente ascendentes de las gráficas que explicitan la evolución de la huella ecológica de los paí­ses en los últimos años, así­ como, por ejemplo, las relativas a la sobrepesca o el aumento de las especies exóticas, no dejan lugar a la duda. Y eso que, como explicó el ponente con ejemplos muy interesantes, contamos con un alto nivel de conocimiento y con herramientas muy precisas para gestionar de forma sostenible el medio natural.

Cataluña ha perdido una buena oportunidad
Aunque a nivel local podemos haber alcanzado éxitos relevantes, a escala global la cosa no ha mejorado mucho. Y qué lástima, reiteró Senar, que en Cataluña el anteproyecto de ley de la Biodiversidad y el Patrimonio Natural no haya salido adelante y se haya quedado en el cajón por no haber conseguido los votos a favor necesarios para su aprobación. Una oportunidad perdida, dijo Jordi Portabella, porque a su juicio era una buena ley que otorgaba un marco jurí­dico preciso para gestionar la extraordinaria riqueza biológica de nuestro territorio: donde viven, entre otros muchos, el 40% de las especies de aves descritas en Europa y el 50% de los mamí­feros, más de 3.500 especies autóctonas de plantas superiores y más de 10.000 taxones de invertebrados, y tenemos 94 hábitats de interés comunitario, un 47% de los que hay en toda Europa .

En Cataluña, las tasas de pérdida de biodiversidad son diferentes según los ecosistemas. Los espacios agrí­colas, los prados y pastos y los ecosistemas marinos se llevan el peor porcentaje, mientras que los bosques y las zonas húmedas han experimentado una cierta mejora.

Sin duda, hay que poner la biodiversidad a un nivel de prioridad máximo, señala Portabella. Si en un pasado no tan lejano el hombre comprendió que no era la Tierra el centro del Universo, hoy toca entender que no somos los seres humanos el centro del mundo, que somos una especie más con la capacidad y la obligación de cuidar de todas las otras especies. La facilidad con que la gente frivoliza y ridiculiza la defensa de la biodiversidad, explicó, no dice mucho a favor de nuestra sociedad. Dejar, en nombre de la crisis, de actuar en pro de la preservación no es más que entender hasta qué punto nuestro futuro depende de disfrutar de una biodiversidad rica y en buenas condiciones fí­sicas.

Pero es que el nivel de desconocimiento en este ámbito es abrumador: según una encuesta realizada por la Agencia Europea del Medio Ambiente, el 80% de los habitantes de la UE no saben explicar qué es biodiversidad. Y el sistema económico, basado en un principio puramente mercantilista, cuantitativo y no cualitativo, no sólo no sabe valorar holí­sticamente el valor del medio natural, sino que redunda a la contra.

Se ha creado un puente entre cientí­ficos y polí­ticos para trabajar a favor de la biodiversidad
Pero todo, ya lo sabemos, depende del punto de vista desde el que se mire. Para Salvador Arico, también hay buenas noticias. Durante todo este año 2010, la biodiversidad ha conquistado un lugar mucho más relevante que el que tení­a antes de este Año Internacional. Y a raí­z de esto, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha creado una plataforma intergubernamental para ofrecer un puente entre polí­tica y ciencia con el objetivo de estudiar y valorar los servicios de los ecosistemas.

Según Arico, hemos puesto finalmente la biodiversidad al mismo nivel que el cambio climático, que desde 1988 cuenta con el IPCC, hoy por todos conocido. No es cierto que los años internacionales sean simple demagogia, dijo convencido. Sirven para desarrollar redes de contactos entre todos los agentes: sociedad civil, sectores económicos, sectores privados y gubernamentales y organizaciones para construir el diálogo necesario para encarar un futuro sostenible.

La biodiversidad, coincidieron todos los ponentes, es la salvaguarda de nuestro futuro. Y nuestra manera de gestionarla habla mucho de qué tipo de sociedad somos. Una sociedad que preserva su biodiversidad tiene también mucho más cuidado de su diversidad cultural, y es más capaz de tener mejor cuidado de las personas. Parece, pues, que nos deberí­a interesar a todos, desde cualquier punto de vista, ¿verdad?

Autora: Eva van den Berg

Más información en: http://www.sostenible.cat

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