Un metaanálisis financiado con fondos europeos ha sacado a la luz que la mayoría de los estudios sobre los servicios del ecosistema (ES) no reflejan su verdadero valor científico, social y cultural.
La gran velocidad a la que se consumen los recursos naturales dará lugar a que muchos de los principales ecosistemas dejen de funcionar adecuadamente. La función vital de los ecosistemas se refleja en los ES y en el capital natural (NC), conceptos empleados en marcos políticos de alto nivel.
El proyecto «Operational potential of ecosystem research applications» (OPERAS) está compuesto por veintisiete instituciones académicas y consultoras de toda Europa. Su función es la de lograr una gestión sostenible de los ecosistemas mediante la aplicación de conceptos académicos pertenecientes al plano de la ciencia de los ecosistemas, la política y los procesos decisorios.
Los resultados del extenso metaanálisis realizado apuntan a que la mayoría de los estudios se llevan a cabo en China, Europa y Estados Unidos, se dedican principalmente al abastecimiento de ES y dejan de lado la demanda. Además, no se ha estudiado apenas la importancia de los ES y el NC para la fabricación de productos bioquímicos y farmacéuticos, el material genético, la formación de suelos y la inspiración espiritual y artística.
También se descubrió que la política administrativa podría reconocer de un modo más explícito la importancia de la naturaleza y emplear instrumentos que logren alcanzar los objetivos políticos con mayor eficacia, como por ejemplo el fomento de herramientas de gestión en forma de evaluaciones del ciclo de vida, evaluaciones de impacto y métodos de contabilidad medioambientales, y análisis de contrapartidas, costes y beneficios e incertidumbres.
OPERAS trabaja en la creación de comunidades de práctica en toda Europa (por ejemplo ESCom-Scotland) y en el centro web de recursos Oppla en el que proporcionar datos, herramientas en línea, vídeos, y buenas prácticas.
Se espera que su trabajo influya positivamente en el plano socioeconómico al dar respaldo a prácticas más sostenibles de gestión de ecosistemas y ampliar los conocimientos que se poseen sobre los ES. Además podría influir en la política de gestión de los ES y así mejorar el bienestar de la población y contribuir a la economía ecológica europea.
Fuente: CORDIS.
