Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
24 de junio de 2014

Biodiversidad y desarrollo curricular (Placeres de Biodiversidad)

CdPEn esta última entrega de “Placeres de biodiversidad”, el autor hace un recorrido por el tratamiento que ha recibido la biodiversidad en los currí­culos de los distintos niveles educativos. ¿Qué se enseña sobre diversidad? Y sobre todo, ¿cómo se enseña? Cerramos esta serie con algunas pistas y recursos para aproximarse a nuevas dimensiones sobre el complejo sistema vital del que nos hemos ocupado las últimas semanas.

Carmelo Marcén. IES Miguel Catalán, Zaragoza.

Decir que en las aulas no se trabaja de alguna manera la biodiversidad serí­a faltar a la verdad. La diversidad de los seres vivos es un tema que figura en los desarrollos curriculares vigentes desde segundo ciclo de Educación Primaria hasta primero de la ESO, en donde se incluye ya el concepto del valor de la diversidad. Después desaparece este tema en la Enseñanza Obligatoria. Reaparece en algunas materias de libre elección para los alumnos en Bachillerato, aunque lo abordan de forma tangencial. Sin embargo, cabe preguntarse si los contenidos que se trabajan y la metodologí­a que se utiliza ayudan a plantear la visión holí­stica (sistémica, sistemática, ecológica, evolutiva, abierta, multiforme y ética) que aquí­ estamos defendiendo. Nos aventuramos a afirmar que se enseñan demasiadas veces las mismas cosas pero por separado. ¿Por qué razón sucede así­? Puede influir el hecho de que los profesores aprendimos troceando el conjunto en partes y nos encontramos más cómodos enseñándolo de esa manera. Además, el mismo planteamiento curricular promueve una aproximación reduccionista.

En suma, parece que es la única manera de aprenderlo, o quizás resulta la menos complicada por la misma complejidad del término. Aún en el supuesto de que así­ fuese, cabrí­a hacer un esfuerzo por intentar posteriormente la interrelación de esas partes, porque en el medio natural es esa interacción la que justifica su existencia. Si se quiere ahondar un poco más en las visiones holí­stica o reduccionista en la enseñanza de estas temáticas, se pueden encontrar argumentos en el trabajo Doñana: una aproximación ecosistémica, coordinado por C. Montes, F. Borja, M.A. Bravo y J.M. Moreira, y otros editado por la Junta de Andalucí­a.

Por otra parte, los libros de texto nos encaminan demasiadas veces a canales inmóviles para el aprendizaje. Varias investigaciones cuestionan la visión que sobre biodiversidad se da en los libros de texto en Educación Primaria. Caurí­n y Martí­nez encuentran que en los textos de segundo ciclo predomina la visión antropocéntrica: se clasifican las plantas y los animales según su utilidad, sin apenas fijarse en la función que cumplen en el ecosistema concreto al que pertenecen o la parte que les corresponde en la globalidad de la naturaleza. En general, se olvida el tratamiento de las actitudes referidas a la conservación de los seres vivos, que se limitan casi siempre a estos dos reinos. El mismo concepto de biodiversidad, que sí­ se cita, aparece desdibujado. Su complejidad merece otro tratamiento. En Educación Secundaria parece claro, a tenor de lo que investigan Martí­nez y Garcí­a, que el tratamiento que los libros de texto dan a la biodiversidad está en el origen de la incompetencia perceptiva que se muestra en la cultura cotidiana y escolar. Además, según Gonzalo Bermúdez, Ana Lí­a de Longhi, Sandra Dí­az y Valentí­n Gavidia, los libros de texto de cuarto de ESO y de Bachillerato manifiestan una anticuada percepción de la biodiversidad, si exceptuamos los correspondientes a Ciencias de la Tierra y Medioambientales.

Si nos atenemos a los resultados de la percepción de los escolares con respecto a algunas cuestiones ambientales expresados en el Informe PISA en su  Green at Fifteen? How 15-year-olds perform in environmental science and geoscience in PISA 2006, en particular en los bloques 15 y 21, encontramos motivos para cuestionar los procesos actuales de enseñanza y aprendizaje. En concreto, sobre la extinción de plantas y animales, el 95% de los alumnos españoles de 15 años (84% en la OCDE) estaban al tanto de la amenaza de la pérdida de la biodiversidad. Pero, a la vez, solo el 19% (14% en la OCDE) cree que se encontrarán soluciones a este problema en los próximos veinte años. Dado que la mayor parte de estos conocimientos sobre biodiversidad los adquieren los alumnos y alumnas en los centros escolares (así­ lo expresan el 70%), es urgente una nueva caracterización de los conocimientos que se enseñan, que lleve a un posicionamiento activo en la defensa de la variabilidad de los seres vivos.

Una mirada distinta

Vistos todos estos supuestos, habrí­a que preguntarse si no sobra una parte de lo que se enseña, el fondo, y merece la pena modificar la forma en que se hace, las maneras metodológicas. En el primer ámbito son necesarios cambios importantes porque ahora se suelen primar los estudios de los diferentes tipos de seres vivos, aislados en sí­ mismos, como si un individuo –anodino y poco vivo, reducido a veces a un esquema– tuviera singularidad y su existencia no estuviera marcada por las relaciones con su entorno fí­sico y biológico. Pocas veces se hace hincapié en que cada uno de los seres vivos forma parte de un conjunto global que se encuentra en permanente interrelación. Habrá que mejorar el ámbito metodológico, porque los seres vivos se siguen presentando en forma de descripciones y de pomposas clasificaciones de plantas y animales. En algunos ejercicios que traen los libros de texto parece que estamos en los tiempos de Linneo. En general, los trabajos de indagación que se proponen adolecen, tanto en Primaria como en Secundaria o Bachillerato, de la percepción sistémica que serí­a aconsejable en este momento. Por eso, habrí­a que rescatar la trascendencia socioecológica que pueden tener la escuela y la universidad para cambiar la percepción de la biodiversidad, a la par que la potencia educadora que atesora la naturaleza.

Para comprender esas tendencias poco novedosas basta acudir a los desarrollos curriculares con los que se han educado una buena parte de los ciudadanos y ciudadanas. Los pasados, da igual la ley educativa que los sustentase, recogí­an demasiadas inercias basadas en la acumulación de nombres y contenidos que podrí­amos llamar académicos, a cuya aminoración parece que todos nos resistimos. ¿Qué dicen los que nos ha traí­do la LOMCE? Más de lo mismo en Primaria. Incluso en algún borrador de contenidos autonómico hemos leí­do que se propone la clasificación, identificación y denominación de plantas de segundo de Primaria. Los proyectos que conocemos para Secundaria no le van a la zaga. Además, el MECD eliminó la biodiversidad en Bachillerato en los borradores de los currí­culos de la LOMCE. Esperemos que las presiones de muchas personas, y colegios profesionales, restauren su posición y la doten de una dimensión más ecológica que la que muestra en este momento en la ESO.

Mientras la escuela sigue con esta biodiversidad caduca, cumplamos las directrices con sabidurí­a transformadora. A la vez, motivemos a los más pequeños con visiones diferentes de la biodiversidad, como las que nos aportan cómics o dibujos. Aprovechemos el caudal de curiosidad que suponen los libros de Gerald Durrell o las enseñanzas de Jennifer Ackerman en National Geographic. Hagamos disfrutar a nuestros alumnos con las imágenes de David Attenborough o con la unidad didáctica «Biodiversidad. El mosaico de la vida», que ofrece la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnologí­a (FECYT). Trabajemos con los materiales para el profesorado que se elaboraron con motivo de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, los del World Resources Institute y de la Agencia Europea del Medio Ambiente. Aún podemos encontrar algunas actividades interesantes en el ya antiguo proyecto Biosfera, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Incluso los sindicatos de profesores como FETE-UGT se han animado a reunir materiales para trabajar la biodiversidad y otras cuestiones sobre medio ambiente o aportan enlaces para encontrarlos.

Formar para una visión global

Educar en la comprensión de la biodiversidad se ha convertido en una necesidad social para que su conservación, la gestión de los espacios naturales o la atención a los seres vivos cercanos sea una realidad. Para trabajar en las clases disponemos hoy incluso de bibliotecas en lí­nea: la Enciclopedy of Life o la que patrocina UNEP-WCMC. También recoge aspectos interesantes la que mantiene el Centro Iberoamericano de Biodiversidad (CIBIO). La Unión Europea puso en marcha Todossomosparte y 52 Gestos por la Biodiversidad, unos sitios para ayudar a los escolares en esa visión global que aquí­ presentamos. Será más fácil lograrlo si la ciudadaní­a, los escolares pueden participar con ideas construidas en los debates y consultas sobre actuaciones de alto impacto en el entorno. En cierta manera, todos somos biodiversidad, como pregonan desde el Centro de Biodiversidad de Euskadi y la Fundación Biodiversidad. Para avanzar hemos de estar atentos a las nuevas informaciones que se generan continuamente y a las actuaciones de las ONG, como las de Ecologistas en Acción o Greenpeace, con su iniciativa Un paseo didáctico por los bosques primarios.

Todos estos ejemplos proporcionan información y estrategias variadas para aproximarse a nuevas dimensiones sobre el complejo sistema vital del que aquí­ hablamos. Puede llegarse por la reflexión compartida o se puede encontrar con la realización de trabajos prácticos o indagaciones en materias de Bachillerato como Geografí­a, Geologí­a, Ciencias para el Mundo Contemporáneo, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente y en Grados universitarios. Pero también con el alumnado de ESO y de
Primaria, que participaron con interés en variadas actividades diferentes con ocasión del Año de la Biodiversidad, pero que han perdido su eco.

Para que no se cumpla la frase premonitoria del pedagogo suizo Pestalozzi, que sentí­a, a finales del siglo XVIII, que tarde o temprano la naturaleza se vengarí­a de todo lo que los hombres hiciesen en su contra, hemos de aprender las lecciones de la historia del pensamiento. Sobre todo en los pasajes lúcidos, en donde algunos sabios supieron ver la necesidad de usar la prudencia y la bondad para organizarnos y adaptarnos a la naturaleza.

Con todos estos artí­culos hemos querido presentar aquí­ una visión variada de los otros tratamientos que podrí­a tener la biodiversidad en las aulas. Para conseguirlo hace falta tiempo, que la vida de las relaciones de los seres vivos entre en la escuela y la escuela sepa leer la biodiversidad sin tantos encorsetamientos académicos. Se han hecho varios intentos. Algunos empezaron hace cien años con la Institución Libre de Enseñanza y otras apuestas renovadoras. Después el tiempo se detuvo. Tí­midos avances con la LOGSE, que quedaron en una anécdota. Siempre merece la pena volver a intentarlo. Porque todos somos biodiversidad, recuperemos los placeres que nos esta aporta.

Fuente: Cuadernos de Pedagogí­a, Junio 2014, Editorial Wolters Kluwer España, ISBN-ISSN: 0210-0630

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