Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
29 de mayo de 2012

Cuestiones de alto riesgo: Los seis temas clave del Banco Mundial para Rí­o+20

Lo que está en juego es lo siguiente: En los próximos 40 años la población mundial aumentará de 7.000 millones a 9.000 millones de personas, y todas ellas contarán con que el planeta les proporcione energí­a, agua y alimentos. El rumbo actual de los acontecimientos hará que eso sea muy difí­cil.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (i), conocida como Rí­o+20, ofrece una oportunidad para elaborar las estructuras de planificación y polí­ticas, los sistemas de medición, y la ambición necesaria para prepararse para el futuro y hacer frente a la convergencia de las crisis de los alimentos, el agua y la energí­a que enfrentamos hoy en dí­a.

En todo el mundo se tiene una mayor conciencia de que para avanzar hay que prestar la misma atención a los pilares económico, ambiental y social del desarrollo sostenible. La conferencia —que se espera que atraiga a 75.000 personas, entre ellas más de 100 jefes de Estado y miles de personas del sector privado, a Rí­o de Janeiro en junio— es una oportunidad para que la comunidad mundial aproveche el poder del crecimiento ecológico inclusivo como el camino hacia el desarrollo sostenible, vaya más allá del producto interno bruto (PIB) e incorpore el capital natural y los servicios de los ecosistemas en la contabilidad de la riqueza nacional, y amplí­e los nuevos enfoques integrados del sector público y privado a los escenarios urbanos, los paisajes y los océanos.

«Estamos viendo que el nexo entre las crisis de los alimentos, la inseguridad del agua y las necesidades de energí­a se complicó mucho más por el cambio climático. Los paí­ses y las comunidades deben crear capacidad de adaptación y crecer de manera más eficiente. El crecimiento ecológico está en el centro de eso. Es el camino hacia el desarrollo sostenible». –Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.

En Rí­o, la comunidad internacional también podrá comenzar a desarrollar un conjunto de metas de desarrollo sostenible para la energí­a, los alimentos y el agua que complemente los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y coloque al mundo en un mejor camino para beneficiar simultáneamente al planeta, las personas, y el progreso.

El Grupo del Banco Mundial ha estado colaborando estrechamente con los Gobiernos, la sociedad civil y el sector privado presentará en Rí­o+20 seis mensajes clave:

Crecimiento ecológico inclusivo

Las pautas actuales del crecimiento mundial no solo son insostenibles, sino que también son profundamente ineficientes. Es por eso que el crecimiento ecológico inclusivo resulta necesario y urgente. Además es mucho más asequible que los paí­ses actúen ahora a que crezcan con contaminación y esperen a limpiar más tarde, cuando los patrones de crecimiento pudieran ser irreversibles y sin duda costosos y que provoquen perturbaciones sociales.

El crecimiento ecológico inclusivo aumenta la eficiencia mediante la reducción de la pérdida innecesaria de la energí­a y los recursos naturales, la mejora de la planificación urbana para lograr un uso óptimo del transporte público y otros servicios, la creación de infraestructura de usos múltiples, y la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles (i) que proporcionan un mayor beneficio a los ricos y son una manera onerosa de ayudar a los pobres. Los verdaderos problemas para el crecimiento ecológico inclusivo son las fallas de gobernabilidad, las conductas arraigadas y las limitaciones financieras, pero todos pueden ser resueltos.

Serí­a importante ver en Rí­o un amplio respaldo y el compromiso con el crecimiento ecológico inclusivo. El sector privado tiene un papel clave que desempeñar, también, en términos de financiación y modelos económicos innovadores que puedan conducir al crecimiento sostenible en la actualidad y a menores niveles de desechos, contaminación y uso de energí­a en el futuro.

Contabilidad del capital natural

Desde antes de la Cumbre de la Tierra, realizada en 1992, se ha profundizado la convicción de que el PIB por sí­ solo no es una medida suficiente del avance hacia el desarrollo sostenible. El PIB tiene en cuenta solo una parte del desempeño económico —los ingresos— pero no dice nada acerca de la riqueza y los bienes (i) que subyacen a estos ingresos. Por ejemplo, cuando un paí­s explota sus minerales, en realidad está agotando la riqueza. Lo mismo puede decirse de la sobreexplotación de la pesca o la degradación de los recursos hí­dricos. Basarse solo en el PIB para evaluar el desempeño económico puede ser engañoso, dado que los paí­ses pueden crecer en el corto plazo mediante la reducción de sus bienes, poniendo así­ en peligro el crecimiento a largo plazo.

«América Latina ha sido una fuente creativa de conocimiento para el resto del mundo sobre la forma de lograr una economí­a en crecimiento más ecológica, ya sea mediante los pagos por los servicios de los ecosistemas, la energí­a solar y eólica o los sistemas rápidos de transporte masivo. La transformación de estas chispas de innovación en prácticas generalizadas es el desafí­o que tenemos por delante para la región». – Hasan A. Tuluy, vicepresidente para la región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

Un paso importante se dio recientemente con la adopción por la Comisión de Estadí­sticas de las Naciones Unidas del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica Integrada (SCAEI) (i) que proporciona un método para llevar la cuenta de los recursos naturales, como los minerales, la madera y la pesca.

Rí­o+20 ofrece una oportunidad para que los paí­ses y el sector privado intensifiquen sus compromisos para la aplicación de la contabilidad integral de la riqueza y la presentación integrada de informes. Varias instituciones financieras ya han firmado una Declaración del Capital Natural y muchas empresas se han adherido a las iniciativas de presentación integrada de informes que las ayudan a considerar la biodiversidad y el respeto por el medio ambiente a la hora de tomar decisiones de gestión.

Océanos

Esta primavera, el Banco Mundial convocó a una coalición de 130 lí­deres mundiales comprometidos con la salud y el uso de los mares, incluyendo Gobiernos, organizaciones internacionales, cientí­ficos y la industria para formar una Alianza Mundial a favor de los Océanos con el fin de comenzar a enfrentar los problemas de la pesca excesiva, la degradación marí­tima y la pérdida de hábitats. Esto incluye el establecimiento de objetivos para los próximos 10 años.

Los océanos proporcionan seguridad alimentaria, protección de las zonas costeras y seguridad económica a miles de millones de personas. También suministran aproximadamente el 15% de todas las proteí­nas, pero, al mismo tiempo, el mal manejo, el desarrollo y la contaminación han dado lugar a que un 85% de las pesquerí­as estén totalmente explotadas, sobreexplotadas, agotadas o en recuperación, y el 35% de los manglares y el 20% de los arrecifes de coral estén destruidos.

En Rí­o, se buscarán acuerdos para mejorar la administración marina que incluyan medidas sobre los compromisos firmados en Rí­o 1992, Johannesburgo 2002 y Nagoya 2010. Se pretende mejorar la seguridad alimentaria, reducir la contaminación y aumentar la cobertura de las zonas marinas protegidas.

Paisajes

La tierra es uno de los recursos más crí­ticos para la población rural pobre que depende de la agricultura para su subsistencia. Actualmente, cerca de 2 millones de hectáreas de tierras agrí­colas de secano y regadí­o dejan de ser productivas debido en parte a una grave degradación. La mala calidad de la tierra aumenta la pobreza y las crisis de los alimentos. Sin recursos y conocimientos para mejorar los métodos de producción, la degradación empeora.

El crecimiento ecológico no es un lujo. Es una necesidad. Hay muchos puntos de inspiración: Botswana, Costa Rica y Filipinas son paí­ses emergentes que están planificando su camino hacia un futuro sostenible e incluyendo los datos sobre el capital natural». – Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.

Se necesita una planificación más inteligente del uso de la tierra, mejores métodos, y un cambio a prácticas agrí­colas acertadas y que fomenten la adaptación al clima. Los cambios son de vital importancia tanto para la alimentación como el suministro de agua fresca y limpia a la creciente población del planeta. Los dirigentes utilizarán la Conferencia de Rí­o para compartir las prácticas recomendadas y se alentarán soluciones integrales.

Desarrollo urbano

Mientras la comunidad internacional considera el camino a seguir, los 70 millones de personas que se trasladan a zonas urbanas cada año merecen una atención especial. La urbanización permitió el crecimiento económico y la innovación, y actualmente representa las tres cuartas partes de la producción económica mundial. Al mismo tiempo, contribuyó a crear graves problemas ambientales y socioeconómicos, como el cambio climático, la contaminación, la congestión y el aumento de barrios marginales.

Existe una oportunidad histórica para diseñar, operar y construir ciudades mejor (i) preparadas en que las decisiones se basen en datos adecuados que satisfagan las necesidades de los residentes actuales sin reducir las opciones para las generaciones futuras. El crecimiento ecológico comienza con una planificación urbana acertada que puede enfrentar el aumento de la población , que cuenta con un transporte público que reduce la congestión y el smog, que incluye comunidades que favorecen a los peatones y ciclistas y además fomenta servicios públicos eficientes de abastecimiento de agua y electricidad y tratamiento de los desechos municipales. También se requiere de datos y métricas comunes para fijar metas y evaluar los avances, como el Programa de Indicadores Globales para las Ciudades (i), el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (i), las evaluaciones de riesgo urbano (i), y las normas de construcción ecológica (i). Las decisiones de infraestructura urbana tomadas en la actualidadtendrán un impacto en las comunidades de los próximos 50 a 100 años.

En Rí­o, se espera ver compromisos y respaldo para ciudades sostenibles y con capacidad de adaptación en el contexto de un crecimiento ecológico inclusivo que destaque la importancia de la planificación urbana y los mercados de tierras; financiamiento para infraestructura, vivienda y servicios públicos, y métricas comunes y datos de libre acceso.

Energí­a sostenible

La energí­a sostenible es vital para el desarrollo sostenible. El secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, está liderando el movimiento en favor del acceso universal a la electricidad (i) y los combustibles no contaminantes para cocinar, duplicando la cuota de la energí­a mundial suministrada por fuentes renovables del 15% al ​​30%, y doblando el ritmo de la mejora en la eficiencia energética para 2030.

El Grupo del Banco Mundial está movilizando el conocimiento, el financiamiento y las soluciones innovadoras basadas en el mercado para ayudar a lograr estas metas en un esfuerzo que complementará la emergente hoja de ruta para los objetivos de desarrollo sostenible. También participa activamente en la búsqueda de respuestas creativas de los sectores público y privado que promuevan el nuevo programa mundial y transformen a todos en ganadores de la revolución industrial ecológica del futuro.

Serí­a positivo ver en Rí­o+20 compromisos serios con una senda hacia el desarrollo sostenible que sea de crecimiento ecológico inclusivo. Esto incluye la incorporación de la contabilidad del capital natural en las mediciones nacionales de riqueza para garantizar que todas las decisiones tomadas estén valorando debidamente las soluciones de compromiso entre el uso y la destrucción de los recursos. Se requiere una visión integral que reconozca cómo se entrelazan el desarrollo urbano, la agricultura, el desarrollo del sector privado, los ecosistemas, los recursos naturales, la creación de empleo, y el desarrollo social. También se necesita una gestión equilibrada de los medio ambientes marí­timo y forestal y un pensamiento prudente sobre cómo se proveerá de agua y energí­a a todos de una manera sostenible, se reduzca la pobreza y mejore la calidad de vida.

El camino del crecimiento ecológico inclusivo será diferente para cada paí­s con el fin de cumplir con sus necesidades especí­ficas, pero el objetivo es el mismo: un crecimiento y desarrollo que sean sostenibles para las personas, el planeta y el progreso.

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Fuente: Banco Mundial.

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