Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
9 de diciembre de 2011

El conocimiento, la educación y la sensibilización sobre conservación de la biodiversidad

RESUMEN DIVULGATIVO DE UN ARTíCULO CIENTíFICO.

“El conocimiento, la educación y la sensibilización sobre conservación de la biodiversidad”

AUTORES: Benayas J., Jiménez A., Lobo, J., Martí­n-López B. y Muñoz, M.
TíTULO: “El conocimiento, la educación y la sensibilización sobre conservación de la biodiversidad”.

REF. CAPíTULO LIBRO: En: “Biodiversidad en España: base de la sostenibilidad ante el cambio global” (2011) CAP 5.10: 411-426. Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE). ISBN: 978-84-8476-433-5[1]

A pesar de la importancia que la biodiversidad tiene para el ser humano y el mantenimiento de la vida en el Planeta, asistimos diariamente a una degradación de los ecosistemas, a una sobreexplotación de recursos, a un crecimiento incontrolado de la población mundial con patrones de comportamiento y pautas de consumo que exigen mucho más a la naturaleza de lo que ésta es capaz de proveer.

Acabar con la perdida de biodiversidad requiere cambiar la forma en que el ser humano se relaciona con su entorno, y ello a su vez requiere de un nuevo conocimiento, mayor educación y concienciación pública sobre la importancia de la biodiversidad, las causas que generan su pérdida y el efecto que ello produce en la calidad de vida de las personas.

Tanto en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) como en la 10ª Conferencia de las Partes del CDB (COP10), celebrada en octubre de 2010 en Nagoya (Japón), la generación de conocimiento y su transmisión a través de la educación, ya sea formal o informal, junto con la comunicación de los mismos, se consideran piezas claves para la generación del cambio que se necesita para luchar contra la pérdida de biodiversidad.

En el artí­culo se expone en primer lugar una revisión sobre las estrategias de conservación de la biodiversidad en España, haciendo referencia a las necesidades que, según expertos y expertas en la materia, deben abordarse para un mejor conocimiento de los efectos del cambio global sobre la biodiversidad de nuestro paí­s. En segundo término, se recoge el conocimiento que la ciudadaní­a europea y española tiene sobre biodiversidad, para finalizar con un análisis de las estrategias educativas que, en materia de biodiversidad, se están desarrollando en España a partir de un estudio de los proyectos cofinanciados por la Fundación Biodiversidad en sus convocatorias de ayudas en concurrencia competitiva de los años 2005, 2006 y 2007.

Respecto al primer aspecto del artí­culo, necesidades detectadas para la mejora del conocimiento de los efectos del cambio global sobre la biodiversidad, se señala como una de las conclusiones más relevantes la necesidad de una perspectiva holí­stica que integre tanto los factores ecológicos como los sociales y económicos, ya que la generación de conocimiento sigue en la actualidad compartimentada entre las diferentes disciplinas implicadas (en términos genéricos, ciencias de la naturaleza, ciencias sociales y ciencias económicas). Por otra parte, se observa que ha habido una incorporación tardí­a de las ciencias sociales y económicas al estudio y análisis de la conservación de la biodiversidad. Para contrarrestar esta situación son necesarios equipos multidisciplinares capaces de desarrollar un enfoque que aborde la complejidad que supone afrontar la pérdida de biodiversidad y que se traduzca en proyectos en donde los factores ecológicos cobren la misma importancia que los económicos y sociales.

En relación al segundo tema en el que se enfoca el artí­culo, el conocimiento sobre la biodiversidad que tiene la población europea y española, cabe destacar la labor que la Comisión Europea, a través del Eurobarómetro (16), ha desarrollado mediante dos encuestas, una en 2007 y otra en 2010, que recogen las actitudes de los europeos hacia la biodiversidad. Los resultados reflejan, por un lado, el grado de información, conocimiento, sensibilidad y compromiso de la ciudadaní­a europea con la biodiversidad y, por otro, su evolución desde 2007 hasta 2010. Los resultados indican que la población europea, que presenta los mayores niveles de conocimiento de la historia, declara sentirse poco o mal informada sobre qué es la biodiversidad, poco conocedora de su relevancia y las causas que generan su pérdida así­ como de la repercusión que ello tendrá en su calidad de vida presente y futura. Tampoco parece ser consciente de la responsabilidad que en ello tienen la propia ciudadaní­a. La declaración del año 2010 como Año Internacional de la Biodiversidad parece no haber contribuido de forma significativa a cambiar la situación, pero sí­ ha permitido poner en evidencia la necesidad de cambiar de estrategias.

España se encuentra entre los paí­ses en donde la ciudadaní­a más ha oí­do hablar de la biodiversidad (un 70%). Conoce su significado un 39%, aunque todaví­a un 31% de la población declara no saber los contenidos o implicaciones del término. El 39% de la población española encuestada apunta a los desastres generados por la actividad humana (accidentes, derrames de petróleo, etc.) como la mayor amenaza para la biodiversidad, un 23% a la contaminación del aire y del agua, un 15% alude al cambio climático (7 puntos porcentuales menos que en 2007). Tan solo un 11% de la población encuestada menciona el uso intensivo de la agricultura, la sobrepesca y la deforestación como principal amenaza a la biodiversidad y un 6% menciona el uso del suelo y los modelos de desarrollo.

Por último, respecto a las estrategias CEPA (Comunicación, Educación y Participación Ambiental) desarrolladas en los proyectos de conservación analizados, se observa como éstas están cobrando una importancia creciente en los proyectos de conservación de la biodiversidad en España. Sin embargo, todaví­a la mayor parte de polí­ticas, estrategias, programas educativos y campañas de comunicación e información están orientados hacia la conservación de determinados grupos de especies y hábitat emblemáticos, sin que se tengan en cuenta otros factores clave para el mantenimiento de la biodiversidad, así­ como las interacciones entre los procesos ecológicos, económicos y sociales. Para mejorar las estrategias educativas actuales, éstas han de acoger también este enfoque holí­stico e interdisciplinar y establecer relación con agentes sociales concretos o dirigirse a grupos sociales especí­ficos.


[1] Este artí­culo es un resumen divulgativo de un capí­tulo de un libro recientemente publicado, generado a partir de extractos del propio capí­tulo, quedando así­ referenciados.

 

Discute esta información en nuestro perfil de Facebook

Contacto | Área privada