Mª Luisa Suárez Alonso y Mª Rosario Vidal-Abarca Gutiérrez son profesoras de Ecología de la Universidad de Murcia desde hace más de 30 años. Su campo de acción siempre han sido los ecosistemas acuáticos continentales y especialmente los de regiones áridas (ríos temporales, ramblas, humedales, ambientes salinos). Han desarrollado un labor intensa de ayuda a la administración para la implantación y aplicación de la Directiva Marco del Agua en la Cuenca del Segura. Actualmente su escenario de trabajo tiene como protagonista el enfoque socio-ecosistémico que adopta la perspectiva de los servicios de los ecosistemas como contribuciones al bienestar humano.
¿Habéis integrado el enfoque de la EME en vuestra investigación científica y docencia en la universidad? ¿Cómo?
El enfoque de EME fue como una “corriente de aire fresco†en nuestra tarea investigadora y docente, fundamentalmente porque nos permitía conectar la capacidad que tienen los ecosistemas bien conservados y gestionados para proporcionar servicios al ser humano, y nuestro trabajo siempre ha tenido una fuerte vocación social. Metodológicamente es una herramienta muy útil que permite relacionar la conservación con los beneficios sociales y económicos, cosa que es muy difícil de transmitir a la población en general. Además utiliza un lenguaje sencillo, directo y fácilmente entendible que pone en evidencia las contradicciones de nuestro actual modelo de desarrollo económico.
¿Cuáles son los principales elementos que destacaríais del enfoque de los servicios de los ecosistemas en los ríos y riberas?
Este enfoque ayuda a reforzar la idea de que el agua no es un “recursoâ€, sino que forma parte de los ecosistemas, se regenera anualmente a través del ciclo hidrológico y conecta al resto de ecosistemas de un territorio. Así, que los ríos y sus riberas no son los canales y tuberías por las que discurre el agua, sino los ecosistemas que cohesionan el territorio que conforma sus cuencas de drenaje. Desde esta aproximación, además, es fácil percibir cuales son las presiones (conductores directos e indirectos) a los que están sometidos y, sobretodo, las relaciones que existen entre ellos, lo cual da muchas pistas sobre cómo debería ser la forma más sostenible de actuar. Las directivas y leyes que actualmente definen los modelos de gestión del agua en España y sobretodo la DMA en Europa quedan escasas desde el punto de vista ecosistémico.
¿Creéis que ha tenido algún impacto el EME en la Región de Murcia y/o en los ecosistemas de ríos y riberas?
Aún no mucho, a pesar de que se han llevado a cabo varias iniciativas para dar a conocer los resultados más significativos de los trabajos de EME. Queda mucho por hacer en este campo.
¿Qué relaciones habéis tenido con otros equipos investigadores en relación a los servicios de los ecosistemas? ¿En qué foros científicos habéis compartido conocimientos y experiencias en este tema?
Fundamentalmente nuestra relación y “motor de inspiración†ha sido el equipo de investigación del Laboratorio de Socioecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid, pero estamos trabajando también con investigadores del Centro EULA de la Universidad de Concepción en Chile sobre los servicios de la cuenca del Biobio. También hemos trabajado un poco en México aunque con pocos resultados de momento. En cuanto a los foros científicos hemos sido invitadas a varios congresos de Latinoamérica (Chile y México) para dar la conferencia inaugural sobre estos temas. En España ya llevamos un par de congresos de la Asociación Ibérica de Limnología donde estamos presentando los resultados de estos trabajos.
En esta próxima etapa del EME en relación al servicio de la pesca en el contexto de los ecosistemas acuáticos de España, ¿Cuál va a ser vuestro papel en el proyecto?
Vamos a trabajar el servicio de la pesca en ecosistemas acuáticos continentales, fundamentalmente ríos, embalses y humedales. La pesca continental en España cuantitativamente, no es muy importante como servicio de abastecimiento, entre otras razones porque nuestros ríos no son especialmente ricos en biodiversidad piscícola, sin embargo existen aun pequeños núcleos que utilizan modos de pesca artesanal muy interesantes y sostenibles. La pesca recreativa sí que tiene mayor importancia a nivel social y económico. Por otro lado, cada vez se está potenciando más la acuicultura continental, con sus pros y contras, así que en este proyecto queríamos, por una parte poner en valor la pesca como servicio cultural de conocimiento ecológico local, de ocio y turismo, de educación ambiental y de conocimiento científico. Además, pretendemos profundizar en el tema de las peculiaridades de nuestras cuencas hidrológicas en relación con la biodiversidad piscícola que albergan y el papel que juegan los espacios protegidos en su conservación. Finalmente, queríamos revisar el papel de la acuicultura como servicio de abastecimiento de alimentación tecnificado en un contexto social y económico y cómo una acuicultura “amable†con su entorno podría ser integrada en espacios protegidos, ser promotora de experiencias en la recuperación de especies autóctonas y motor de investigación en el ciclo de vida de las especies.
Habéis realizado una gran labor de comunicación del enfoque de los servicios de los ecosistemas (poster, artículos en prensa, formación en otros países, etc.) lo cual queremos reconocer y agradecer. Desde esa experiencia que tenéis, ¿qué recomendaciones haríais para seguir comunicando el proyecto o para otras personas que lo quieran comunicar?
Fundamentalmente, no caer en el cansancio. La metodología de EME es muy integradora y los resultados se transmiten a modo de mensajes sencillos y sintéticos, lo cual facilita la labor de comunicación. En cualquier caso, nunca es sencillo cambiar tópicos que desde diferentes instancias públicas han ido machacando e impregnado a la sociedad. Por ejemplo, en Murcia el mensaje de que somos una región árida, donde siempre falta agua, ha hecho que nuestros ríos estén sobreexplotados hasta el extremo de que apenas llegan caudales a la desembocadura del río Segura. La demanda social de agua ha sido tan intensa que “disfrutamos†del único gran trasvase peninsular, que ha supuesto la completa transformación del territorio murciano, hasta el extremo de ser totalmente dependientes del agua externa que se genera en otras cuencas. Hoy día, nadie cree que se pueda vivir en Murcia sin el agua del Tajo.
