Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
21 de junio de 2014

Entrevista a Marí­a Luisa Suárez Alonso y Marí­a Rosario Vidal-Abarca Gutiérrez. Boletí­n EME 11

ML&CHMª Luisa Suárez Alonso y Mª Rosario Vidal-Abarca Gutiérrez son profesoras de Ecologí­a de la Universidad de Murcia desde hace más de 30 años. Su campo de acción siempre han sido los ecosistemas acuáticos continentales y especialmente los de regiones áridas (rí­os temporales, ramblas, humedales, ambientes salinos). Han desarrollado un labor intensa de ayuda a la administración para la implantación y aplicación de la Directiva Marco del Agua en la Cuenca del Segura. Actualmente su escenario de trabajo tiene como protagonista el enfoque socio-ecosistémico que adopta la perspectiva de los servicios de los ecosistemas como contribuciones al bienestar humano.

 

¿Habéis integrado el enfoque de la EME en vuestra investigación cientí­fica y docencia en la universidad? ¿Cómo?
El enfoque de EME fue como una “corriente de aire fresco” en nuestra tarea investigadora y docente, fundamentalmente porque nos permití­a conectar la capacidad que tienen los ecosistemas bien conservados y gestionados para proporcionar servicios al ser humano, y nuestro trabajo siempre ha tenido una fuerte vocación social. Metodológicamente es una herramienta muy útil que permite relacionar la conservación con los beneficios sociales y económicos, cosa que es muy difí­cil de transmitir a la población en general. Además utiliza un lenguaje sencillo, directo y fácilmente entendible que pone en evidencia las contradicciones de nuestro actual modelo de desarrollo económico.

¿Cuáles son los principales elementos que destacarí­ais del enfoque de los servicios de los ecosistemas en los rí­os y riberas?
Este enfoque ayuda a reforzar la idea de que el agua no es un “recurso”, sino que forma parte de los ecosistemas, se regenera anualmente a través del ciclo hidrológico y conecta al resto de ecosistemas de un territorio. Así­, que los rí­os y sus riberas no son los canales y tuberí­as por las que discurre el agua, sino los ecosistemas que cohesionan el territorio que conforma sus cuencas de drenaje. Desde esta aproximación, además, es fácil percibir cuales son las presiones (conductores directos e indirectos) a los que están sometidos y, sobretodo, las relaciones que existen entre ellos, lo cual da muchas pistas sobre cómo deberí­a ser la forma más sostenible de actuar. Las directivas y leyes que actualmente definen los modelos de gestión del agua en España y sobretodo la DMA en Europa quedan escasas desde el punto de vista ecosistémico.

¿Creéis que ha tenido algún impacto el EME en la Región de Murcia y/o en los ecosistemas de rí­os y riberas?
Aún no mucho, a pesar de que se han llevado a cabo varias iniciativas para dar a conocer los resultados más significativos de los trabajos de EME. Queda mucho por hacer en este campo.

¿Qué relaciones habéis tenido con otros equipos investigadores en relación a los servicios de los ecosistemas? ¿En qué foros cientí­ficos habéis compartido conocimientos y experiencias en este tema?
Fundamentalmente nuestra relación y “motor de inspiración” ha sido el equipo de investigación del Laboratorio de Socioecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid, pero estamos trabajando también con investigadores del Centro EULA de la Universidad de Concepción en Chile sobre los servicios de la cuenca del Biobio. También hemos trabajado un poco en México aunque con pocos resultados de momento. En cuanto a los foros cientí­ficos hemos sido invitadas a varios congresos de Latinoamérica (Chile y México) para dar la conferencia inaugural sobre estos temas. En España ya llevamos un par de congresos de la Asociación Ibérica de Limnologí­a donde estamos presentando los resultados de estos trabajos.

En esta próxima etapa del EME en relación al servicio de la pesca en el contexto de los ecosistemas acuáticos de España, ¿Cuál va a ser vuestro papel en el proyecto?
Vamos a trabajar el servicio de la pesca en ecosistemas acuáticos continentales, fundamentalmente rí­os, embalses y humedales. La pesca continental en España cuantitativamente, no es muy importante como servicio de abastecimiento, entre otras razones porque nuestros rí­os no son especialmente ricos en biodiversidad piscí­cola, sin embargo existen aun pequeños núcleos que utilizan modos de pesca artesanal muy interesantes y sostenibles. La pesca recreativa sí­ que tiene mayor importancia a nivel social y económico. Por otro lado, cada vez se está potenciando más la acuicultura continental, con sus pros y contras, así­ que en este proyecto querí­amos, por una parte poner en valor la pesca como servicio cultural de conocimiento ecológico local, de ocio y turismo, de educación ambiental y de conocimiento cientí­fico. Además, pretendemos profundizar en el tema de las peculiaridades de nuestras cuencas hidrológicas en relación con la biodiversidad piscí­cola que albergan y el papel que juegan los espacios protegidos en su conservación. Finalmente, querí­amos revisar el papel de la acuicultura como servicio de abastecimiento de alimentación tecnificado en un contexto social y económico y cómo una acuicultura “amable” con su entorno podrí­a ser integrada en espacios protegidos, ser promotora de experiencias en la recuperación de especies  autóctonas y motor de investigación en el ciclo de vida de las especies.

Habéis realizado una gran labor de comunicación del enfoque de los servicios de los ecosistemas (poster, artí­culos en prensa, formación en otros paí­ses, etc.) lo cual queremos reconocer y agradecer. Desde esa experiencia que tenéis, ¿qué recomendaciones harí­ais para seguir comunicando el proyecto o para otras personas que lo quieran comunicar?
Fundamentalmente, no caer en el cansancio. La metodologí­a de EME es muy integradora y los resultados se transmiten a modo de mensajes sencillos y sintéticos, lo cual facilita la labor de comunicación. En cualquier caso, nunca es sencillo cambiar tópicos que desde diferentes instancias públicas han ido machacando e impregnado a la sociedad. Por ejemplo, en Murcia el mensaje de que somos una región árida, donde siempre falta agua, ha hecho que nuestros rí­os estén sobreexplotados hasta el extremo de que apenas llegan caudales a la desembocadura del rí­o Segura. La demanda social de agua ha sido tan intensa que “disfrutamos” del único gran trasvase peninsular, que ha supuesto la completa transformación del territorio murciano, hasta el extremo de ser totalmente dependientes del agua externa que se genera en otras cuencas. Hoy dí­a, nadie cree que se pueda vivir en Murcia sin el agua del Tajo.

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