Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
14 de marzo de 2010

ENTREVISTA a Miguel íngel ílvarez, responsable del equipo del INDUROT que estudia los bosques atlánticos

¿Qué te ha motivado a participar en el proyecto de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio de España?
Conozco las distintas propuestas clave del Secretariado General de las Naciones Unidas presentadas en la Cumbre del Milenio del año 2000, dado que imparto docencia de la asignatura de Ciencias Ambientales en la Escuela de Magisterio de la Universidad de Oviedo desde hace varios años. En dichas propuestas se trataba la integración del Medio Ambiente y del Desarrollo Humano, valorando la necesidad de realizar una Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, para poder llegar a estimar “la Salud del Planeta”.

Me pareció interesante que en España se abordase dicho análisis, gracias a la iniciativa de las áreas de Ecologí­a de las Universidades Autónoma de Madrid, Complutense de Madrid y Alcalá de Henares y la colaboración de la Fundación Biodiversidad, y nada más que se planteó por parte de los coordinadores del proyecto mi participación y la del grupo del INDUROT que dirijo, nos pusimos a su disposición, y más desde que se nos asignó el apartado relativo a los Bosques Atlánticos.

¿Por qué es importante estudiar los bosques atlánticos dentro de este proyecto?
Aunque la mayor parte de la superficie de España, está dentro de la Región Biogeográfica Mediterránea, aparecen algunas partes de su territorio encuadradas dentro de otras regiones. El archipiélago de las Islas Canarias pertenece a la Región Macaronésica, los Pirineos a la Alpina, y la Cornisa Cantábrica y la Costa Atlántica Gallega a la Región Atlántica. Los Bosques Atlánticos se encuentran en esta última región, siendo los más caracterí­sticos del Noroccidente Español. Los Bosques Atlánticos han sido el origen de la mayor parte de los ecosistemas culturales gestionados por el ser humano desde hace varios miles de años, y que configuran el paisaje caracterí­stico de esta parte del territorio español.

¿Qué casos de estudio habéis pensado a priori?
Se ha tratado que los casos de estudio fueran representativos de las distintas zonas de la Cornisa Cantábrica que aparecen en nuestro territorio, y que a su vez englobasen los distintos tipos de gestión que se llevan a cabo en el mismo. Comenzando por la zona más occidental, el Parque Natural de las Fragas do Eume, en Galicia, es un magní­fico ejemplo de un bosque natural cercano a la costa y con gran influencia oceánica en su clima.

En el Principado de Asturias, la Reserva Natural Integral de Muniellos resulta el paradigma de robledal de montaña; es la masa más extensa y con alto grado de naturalidad de las existentes en todo el norte peninsular, y está sometido desde hace años a un estricto régimen de protección.

También en esta comunidad, el Parque Natural de Somiedo, declarado en 1988, combina el desarrollo de una zona rural de montaña, con una intensa actividad ganadera que ha contribuido a la configuración de un paisaje muy diverso, con muchos elementos culturales vinculados a la gestión del territorio y con la conservación de ecosistemas y especies de fauna muy singulares, como el Oso pardo o el Urogallo Cantábrico; adicionalmente, es un área en la que nuestro equipo y otros grupos de investigación hemos estudiado aspectos relativos a la sostenibilidad, ya que también es una Reserva de Biosfera, y en consecuencia se dispone de mucha información sobre funciones y servicios de los ecosistemas.

En el norte de la Provincia de Palencia, se encuentra el Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, un espacio en el que, pese a aparecer ecosistemas que son incluidos indudablemente en los Bosques Atlánticos, el régimen climático es claramente distinto a los anteriores, al mostrar una clara influencia mediterránea; además, se trata de una zona en la que las cumbres más elevadas sobrepasan los 2.500 m, por lo que también aparecen otros ecosistemas, vinculados a comunidades de Montaña alpina. Por último, en la Comunidad Foral de Navarra se encuentra el extenso y frondoso bosque de Irati, Lugar de Importancia Comunitaria, ubicado a medio camino entre las masas forestales del medio atlántico y las de los Pirineos y constituye un magní­fico ejemplo de lugar en el que se aplica una gestión forestal sostenible.

¿Cuáles son los principales servicios (de regulación, de abastecimiento y culturales) para el bienestar humano que podemos atribuir a los bosques atlánticos?
En general, toda la Cornisa Cantábrica es un territorio con una orografí­a accidentada y fuertes pendientes, por lo que los servicios relativos a la regulación hí­drica, a la protección de los suelos, etc. que realizan los bosques tienen una gran importancia.

En lo relativo a servicios de abastecimiento, las condiciones climáticas predominantes en la zona hacen que estos ecosistemas tengan una elevada productividad; en lo que a abastecimiento se refiere, la zona noroccidental de España produce más del 50 % del volumen de madera anual que se corta en nuestro paí­s, aunque en muchos casos no se realice una silvicultura adecuada que permita asegurar que se trata de una práctica aplicada de forma sostenible.

Por último, en relación a los servicios culturales y estéticos, los bosques atlánticos tienen un gran valor, debido fundamentalmente a la existencia de áreas con altos grados de naturalidad, la presencia de especies tanto de flora como de fauna singulares y la forma racional y tradicional de aprovechamiento de los recursos llevada a cabo por sus habitantes.

En un paseo por el bosque atlántico, ¿en qué nos tendrí­amos que fijar para descubrir su contribución a nuestras vidas?
Una forma de intentar comprender en la complejidad y el dinamismo de los Bosques Atlántico reside en la observación de las intrincadas redes hidrológicas que poseen, mediante las cuales se evacua el agua procedente de las abundantes precipitaciones de lluvia y nieve que tienen lugar. En estos bosques, en ocasiones es posible contemplar la existencia de sistemas tradicionales de aprovechamiento, con fuerte valor cultural, como los sotos de castaño, con otras zonas en las que la elevada naturalidad y la ausencia de regí­menes intensos de perturbaciones permiten la existencia de una gran diversidad biológica.

En algunas otras zonas, es posible observar como una utilización inadecuada de las masas forestales ha llevado a una intensa degradación, resultando ecosistemas dominados por especies de matorral y amplios canchales, que muestran por su parte la necesidad de mejorar su gestión, para que los servicios que generan para la sociedad sean acordes con los tiempos que corren.

¿Qué relación tienen los bosques atlánticos con el resto de ecosistemas del proyecto?
Como todos los aspectos vinculados a procesos ecológicos, se producen interacciones a todos los niveles. Por ejemplo, hay relación con los prados y pastos (Tipo: Agroecosistemas con alta diversidad) ya que en muchos casos derivan de los Bosques Atlánticos; también hay ví­nculos con los ecosistemas de Montaña Alpina o con los Cultivos Intensivos con los que presentan en ocasiones elementos comunes. Otro tipo de relación existente está con los Rí­os y Riberas, ecosistemas fluviales que emplean mecanismos de regulación a través del transporte de materiales procedentes de los bosques, y en los que la vegetación riparia, de carácter fundamentalmente forestal, tiene una gran importancia.

Los ecosistemas ligados a los Bosques Atlánticos en España, se ubican en la Cornisa Cantábrica, que es la zona lí­mite suroccidental de la Región Biogeográfica Atlántica. En este momento de cambio climático, el papel de estas zonas lí­mite constituye un buen ejercicio de reflexión en relación a las modificaciones que se presenten, así­ como un buen lugar para analizar y desarrollar estrategias de mitigación y adaptación de los ecosistemas frente a dicho cambio.

¿Qué te gustarí­a que tuviera como resultado este proyecto?
Espero que a partir del momento en que los distintos grupos de investigación hemos aportado nuestra visión “de expertos” sobre los ecosistemas que nos han encargado abordar, se inicie una fase de análisis de casos de estudio y podamos desarrollar iniciativas comunes y complementarias, que permitan trasmitir al resto de la sociedad la importancia de los servicios de los ecosistemas a la calidad de vida de la sociedad en general.

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