Funciones y servicios de los ecosistemas: una aproximación a los conceptos clave

Autorí­a:

  • Erik Gómez Bagghetun (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Pedro L. Lomas Huertas (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Berta Martí­n López (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Carlos Montes (Universidad Autónoma de Madrid).

La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio en España (EME) pretende adaptar el marco conceptual de la EM a la realidad de nuestro paí­s, dentro de su contexto prioritariamente mediterráneo.

Dentro de ese marco conceptual, una de los ejes de trabajo necesarios en el proyecto es unificar los conceptos clave, para lo cual se establecen las siguientes definiciones:

  • Capital natural: Aquellos ecosistemas con capacidad de ejercer funciones y por tanto de suministrar servicios a la sociedad (Martí­n-López et al., 2009).
  • Funciones de los ecosistemas: Capacidad de las estructuras y procesos ecológicos para proveer servicios que generen bienestar humano (De Groot, 1992).
  • Servicios de los ecosistemas: Beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas, que hacen que la vida humana sea posible y que merezca la pena (Dí­az et al, 2006).

EME propone utilizar la clasificación de De Groot et al. (2002) que tipifica las funciones de los ecosistemas en cuatro categorí­as, de las cuales las tres últimas dependen de las funciones de regulación:

  1. Funciones de regulación: la capacidad de los ecosistemas para regular los procesos ecológicos esenciales –p.e. regulación climática, control ciclo nutrientes, control ciclo hidrológico, etc.-.
  2. Funciones de sustrato: la provisión de condiciones espaciales para el mantenimiento de la biodiversidad. (También denominadas por diferentes autores como funciones de hábitat).
  3. Funciones de producción: la capacidad de los ecosistemas para crear biomasa que pueda usarse como alimentos, tejidos, etc.
  4. Funciones de información: la capacidad de los ecosistemas de contribuir al bienestar humano a través del conocimiento, la experiencia, y las relaciones culturales con la naturaleza –p.e. experiencias espirituales, estéticas, de placer, recreativas, etc.-.

Para cada uno de estos tipos de funciones, es posible identificar diferentes usos o aprovechamientos que el hombre hace de los ecosistemas, bien sea consciente o inconscientemente y/o de manera directa o indirecta. Al beneficio obtenido por el ser humano se le denomina servicios de los ecosistemas.

Tal y como reconocen Fisher et al. (2008), dependiendo del objetivo final del proyecto asociado con servicios, la clasificación de los mismos variará.

En general, se consideran tres categorí­as de servicios: abastecimiento, regulación y culturales (MA, 2003; Hein et al., 2006):

  1. Los servicios de abastecimiento son los productos obtenidos directamente de la estructura biótica y geótica de los ecosistemas, como el alimento, la madera, el agua potable, etc.
  2. Los servicios de regulación son los beneficios obtenidos de manera indirecta del funcionamiento de los ecosistemas, como la purificación del agua, el control de erosión del suelo, control climático, etc.
  3. Y finalmente, los servicios culturales son los beneficios intangibles o no materiales que la gente obtiene a través de las experiencias estéticas, turismo o el enriquecimiento espiritual.

La EM (MA, 2003) reconocí­a otra categorí­a denominada servicios de soporte – procesos ecológicos que subyacen al mantenimiento del resto de servicios-, la cual es obviada actualmente en la mayorí­a de los trabajos de evaluación debido a los problemas de doble conteo asociados (Hein et al. 2006; Fisher et al., 2009).

Adicionalmente, la relación entre funciones y servicios por lo general no es lineal.
Múltiples funciones pueden ser necesarias para la generación de un servicio y una misma función puede ser necesaria para la generación de distintos servicios. Este esquema analí­tico trazado entre funciones y servicios no es rí­gido y pre-establecido porque, tal y como señalaron Egoh et al. (2007), los servicios dependen de la perspectiva de los usuarios.

Por tanto, las funciones existen independientemente de su uso, demanda, disfrute o valoración social, traduciéndose en servicios sólo cuando son usadas, de forma consciente o inconsciente, por la población.

Bibliografí­a

  • De Groot, R. 1992. Functions of nature: evaluation of nature in environmental planning, management and decision making. Wolters-Noordhoff BV, Groningen, Holanda.
  • Dí­az, S., J. Fargione, F.S. Chapin, D. Tilman. 2006. Biodiversity loss threatens human well-being. PLoS Biology, 4: e277
  • Egoh, B., M. Rouget, B. Reyers, A.T. Knight, R.M. Cowling, A.S. Van Jaarsveld, A. Welz. 2007. Integrating ecosystem services into conservation assessments: A review. Ecological Economics, 63: 714-721.
  • Fisher, B, K.R. Turner, M. Zylstra, R. Brouwer, R. de Groot, S. Farber, P. Ferraro, R. Green, D. Hadley, J. Harlow, P. Jefferiss, C. Kirkby, P. Morling, S. Mowatt, R. Naidoo, J. Paavola, B. Strassburg, D. Yu, A. Balmford. 2008. Ecosystem services and economic theory: integration for policy-relevant research. Ecological Applications, 18: 2050-2067.
  • Fisher, B., K.R. Turner, P. Morling. 2009. Defining and classifying ecosystem services for decision making. Ecological Economics, 68: 643-653.
  • Hein, L., K. Van Koopen, R. De Groot, E.C. Van Ierland. 2006. Spatial scales, stakeholders and the valuation of ecosystem services. Ecological Economics, 57: 209-
    228.
  • Martí­n-López, B., E. Gómez-Baggethun, J. González, P.L. Lomas, C. Montes. 2009. A comprehensive framework for the assessment of ecosystem services provided by biodiversity: implications for conservation planning. Nova Publishers.
  • MA (Millennium Ecosystem Assessment). 2003. Ecosystems and human well-being: A framework for assessment. Island Press, Washington, D.C.