Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
16 de junio de 2015

Goodall pretende unir el ecologismo y el bienestar humano

Jane Goodall HKHace casi 55 años, Jane Goodall se adentró en la selva de Tanzania para estudiar a los chimpancés. Fue la primera en descubrir que también usaban herramientas, como los humanos. Ahora viaja por el mundo y lucha por concienciar a los que se cruzan en su camino de que luchar por la conservación del medio ambiente merece la pena.

El 28 de mayo de 2015 estuvo en Madrid para presentar el trabajo de su fundación y una idea: para proteger la biodiversidad, en especial las poblaciones de grandes simios, también hay que defender a los seres humanos que viven a su alrededor.

«Los chimpancés son más parecidos a nosotros que cualquier otra criatura viviente», aseguró Goodall, que tiene 81 años. «Antes se pensaba que habí­a una gran lí­nea divisoria entre nosotros, pero cada vez está más claro que la diferencia es una cuestión de grados. Tenemos grandes similitudes biológicas, genéticas, de conducta social, de cerebro y de comportamiento».

Tras más de cinco décadas de investigación en ífrica, defiende proyectos de conservación integrales. «Con tres lí­neas: personas, animales y medio ambiente», explicó. Los proyectos que coordina la Fundación Jane Goodall contemplan siempre estas tres patas básicas. «Nuestros chimpancés no existirí­an si no luchásemos también contra la pobreza», recalcó. En la reserva de Gombe, donde ella comenzó su investigación -y donde llevan más años de trabajo-, no solo han estudiado a los chimpancés, sino que les han devuelto un hábitat que estaba en peligro. «Antes estaba todo deforestado. Pero poco a poco, trabajando con las comunidades locales, el bosque vuelve», contó Goodall. «Los chimpancés ahora tienen el triple de bosque disponible que cuando comenzamos el proyecto».

Los problemas a los que se enfrentan los grandes primates, explicó la primatóloga, no son tan distintos a los de otros animales en distintas regiones del mundo. «La deforestación, la actividad humana, la destrucción de su hábitat y la caza furtiva los ponen en riego», aseguró. En Gombe (Tanzania) y en otros centros que tienen en Senegal y República del Congo, también implican a los vecinos en la conservación del entorno. Llevan prosperidad a la región y se encargan de que esta no perjudique a la biodiversidad.
​
Goodall dejó de investigar hace unos años para dedicarse de lleno a la concienciación. «En realidad lo echo de menos, pero ya no podrí­a hacerlo. Trato de mantenerme al dí­a con la investigación, pero no puedo volver porque estoy convencida de que estoy haciendo lo que tengo que hacer», explicó. Viajar -«unos 300 dí­as al año»– y convencer. «Si la gente no tiene esperanza, si piensa que nada de lo haga tiene ninguna importancia, entonces es cuando perderemos cualquier posibilidad de cambiar las cosas», sentenció.

Fuente: Diario de Navarra.

Discute esta información en nuestro perfil de Facebook

Contacto | Área privada