Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
12 de diciembre de 2011

Las mujeres de los paí­ses en desarrollo son las más sensibles al cambio climático

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha dado a conocer en la Cumbre del clima de Durban (Sudáfrica) un estudio que señala que las mujeres, especialmente las que viven en regiones de montaña en los paí­ses en desarrollo, sufren un riesgo desproporcionado sobre su salud y medios de vida debido al cambio climático.

«Las mujeres suelen desempeñar un papel más fuerte que los hombres en la gestión de los servicios de los ecosistemas y la seguridad alimentaria. Por lo tanto, la adaptación sostenible debe centrarse en el género y el papel de la mujer si se quiere tener éxito», asegura Achim Steiner, subsecretario general y director ejecutivo del PNUMA.

El informe, “Las mujeres en la primera lí­nea del cambio climático: riesgos de género y esperanzas”, señala que es necesario invertir en emisiones bajas en carbono, tecnologí­as verdes o captación de agua, para fortalecer su adaptación al cambio climático.

De 1999 a 2008, las inundaciones afectaron a casi mil millones de personas en Asia, 28 millones en América, 22 millones en ífrica y cuatro millones en Europa. “En algunas partes de Asia y ífrica, donde la mayorí­a de los trabajadores agrí­colas son mujeres, los desastres naturales tienen un gran impacto en su seguridad alimentaria. Ellas son las responsables de alrededor del 6% de la producción doméstica de alimentos en Asia y 75% en ífrica”, explica el trabajo.

El informe también destaca que la trata organizada de personas, especialmente de mujeres, se ha convertido en un riesgo potencialmente grave asociado con desastres naturales tales como inundaciones o deslizamientos de tierra que interrumpen las redes de seguridad social, y que dejan a las mujeres aisladas y vulnerables.

En Nepal, por ejemplo, el tráfico de personas ha aumentado de 3.000-5.000 personas (en su mayorí­a mujeres, así­ como los niños y jóvenes de ambos sexos entre las edades de 7 y 21 años) en 1990 a los niveles actuales de 12.000 a 20.000 por año. Aproximadamente el 30 % de estos termina en trabajo forzoso y el 70 % en  explotación sexual.

Los datos sugieren que los aumentos de la trata de personas se disparan un 20 o 30% durante los desastres. La Organización Internacional de Policí­a Criminal (INTERPOL) también ha advertido que los desastres climáticos pueden incrementar la exposición de las mujeres a esta práctica delictiva, ya que las familias se rompen y los medios de vida se pierden.

El informe del PNUMA se centra en particular en las mujeres en las regiones montañosas de Asia.

Localización: Asia
Fuente: SINC
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