Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
5 de mayo de 2015

Mientras tanto, los naranjos en flor y las naranjas caí­das en el suelo

MIGUEL íNGEL CIVERA

«Actuamos bajo el principio de que todo cabe en el mar. Lo usamos como alfombra en donde esconder los vertidos, modificamos el litoral durante los últimos 50 años con una urbanización masiva y una destrucción de hábitats sin precedentes».

«Las prospecciones petrolí­feras, discusiones sobre puertos, faros, privatizaciones, ocupaciones, limpiezas y regeneraciones de playas, aparcamientos o chiringuitos deberí­an abordarse desde la necesidad y urgencia de conservar los ecosistemas marinos»

Reconocer que nuestro futuro depende del buen estado y funcionamiento de los ecosistemas marinos, no deberí­a costar tanto. La mayorí­a de la población de las comarcas de las Marinas al igual que gran parte de las actividades económicas, muchas de las cuales usan el mar como soporte o/y recurso, se concentran en una estrecha franja que bordea el mar.

Unos ecosistemas marinos que son los más productivos del planeta, sin fronteras, sobre los que recae la gestión de numerosas administraciones basada en una cultura que justifica que todo puede salir del mar y al mismo tiempo, todo cabe en el mar. Sabemos desde hace mucho tiempo que el mar nos proporciona alimento, regula el clima, forma (a pesar de lo que algunos creen) playas, absorbe CO2, suministra la mayor parte del O2 que respiramos, agua para potabilizar, combustibles, energí­a. Que el mar es un agente de la erosión y sedimentación y un elemento clave para crear y modelar culturas (identifica y da sentido de pertenencia, configura un paisaje que atrae, hace reflexionar, es un generador de conocimiento y aprendizaje).

Un mar que en los últimos años, debido a los avances tecnológicos, se ha convertido en el recurso básico del Crecimiento Azul y de la Biotecnologí­a Azul. Conceptos que reinciden en su capacidad para proporcionar más servicios. Necesitamos producir más alimentos para un planeta superpoblado y es el proveedor de nuevos recursos imprescindibles en sectores industriales innovadores y tecnológicos (farmacia, cosmética, informática, energí­a, …).

Y esto no son obviedades. Son parte de las conclusiones de tres importantes programas basados en numerosas investigaciones de carácter social, económico y ambiental.

El Programa de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (MA, 2005), promovido por Naciones Unidas, introdujo una metodologí­a capaz de evaluar la capacidad que tienen los ecosistemas del planeta y la biodiversidad que alberga para mantener el bienestar humano de sus habitantes. Resultado de la evaluación, “que los ecosistemas marinos estaban sufriendo alteraciones que disminuí­an su capacidad de proporcionar servicios básicos” por lo que advirtió: “La conservación del “Capital Natural” (dimensión socioecológica de los ecosistemas) no es un lujo o una actividad elitista del mundo de la conservación, es una necesidad social ya que condiciona al resto de capitales de origen humano.

Como consecuencia del mismo y siguiendo la misma metodologí­a, un segundo programa, la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de España (Capí­tulo 14, Marinos, IMEDEA (CSIC-UIB), Departamento de Investigación del Cambio Global, 2014) confirma que en el Mediterráneo español “la capacidad de los ecosistemas marinos de llevar a cabo funciones que nos proporcionan servicios ha sido alterada” como consecuencia de la intensificación de muchas de las actividades ligadas a él (pesca, tráfico marí­timo, construcción de puertos deportivos, urbanización masiva, aumento de las explotaciones de acuicultura, funcionamiento de nuevas desaladoras, aumento del turismo, del buceo, de zonas recreativas marinas…).

El resultado es demoledor: “la degradación de las funciones de los ecosistemas marinos afecta actualmente, en mayor o menor medida, al 81% de los servicios evaluados”, con el aviso de que no es cierto que “los ecosistemas que sufren los impactos de presiones de origen antropogénico pueden ser reconducidos a su estado original si se suprimen las presiones”. El resultado es que se pasa a otro estado diferente del original por lo que varí­an, disminuyen o desaparecen los servicios que proporcionaban.

Concluye que es “necesario y prioritario, pues, poner freno a estas presiones que erosionan la capacidad natural de estos ecosistemas a proporcionar servicios a la humanidad” y que el enfoque esencial “para garantizar el buen estado de los servicios de los ecosistemas marinos es el del mantenimiento de los procesos socio-ecológicos que en su seno se dan lugar, a través de estrategias de sostenibilidad”.

Tercer programa. Derivado del desarrollo de la Ley 41/2010, de 29 de diciembre, de Protección del Medio Marino, se han realizado trabajos con el fin de elaborar la Estrategia Marina de la demarcación Levantino-Balear, que es en la que se encuentra nuestro territorio. Tras realizar estudios socioeconómicos, de análisis de presiones e impactos y propuestas de objetivos ambientales de la demarcación, sus análisis y conclusiones coinciden en lo esencial con los resultados de los programas citados.

Si se tuviera en cuenta el conocimiento y las propuestas de estos programas, la prospecciones petrolí­feras, discusiones sobre puertos, faros, privatizaciones, ocupaciones, limpiezas y regeneraciones de playas, planes estructurales, homenajes, aparcamientos, chiringuitos y acogedores comedores en faros, se abordarí­an desde la necesidad y urgencia de conservar los ecosistemas marinos con el fin de garantizar su capacidad de proporcionar servicios para nuestro bienestar. De ser así­, estarí­a claro que no sólo se han de tener en cuenta factores económicos, que el mar es mucho más, es vida, es cultura, es bienestar, es un bien común.

La cultura del bien común es una cultura de la ética, por eso los candidatos que aspiran a representarnos en las instituciones locales y autonómicas deberí­an exponer qué ética es la que va a dirigir su práctica respecto al medio marino. Cómo serán, en función de ella, los objetivos de las estrategias y acciones que reconduzcan este proceso de degradación de los ecosistemas marinos. Sin catastrofismos, con información, situándose al lado de lo que ayuda a comprender, del conocimiento generado y contando con todos para adquirir los compromisos.

Han pasado siglos, diferentes modelos sociales y económicos y a pesar de ello el mar sigue siendo un referente clave. Allá por el siglo XII, Alfonso X en Las Partidas, legislaba “las cosas que comunalmente pertenecen a todas las criaturas que viven en este mundo son estas: el aire, el agua de lluvia, el mar y su ribera,..” . La Constitución Española de 1978, en su artí­culo 182, establece “Son bienes de dominio público estatal los que determine la LEY y, en todo caso, la zona marí­tima terrestre, las playas, el mar territorial y los recursos naturales de la zona económica y la plataforma continental”.Playa_de_la_Granadella-Xí bia copia

Siglos pensando que el mar es de todos y no obstante queda mucho para romper esa inercia cultural de que el mar es inagotable y para todo. Nuestro futuro que pasa por el buen estado ambiental de los mares necesita otra forma de pensar y gestionar.

Nos recomiendan en los programas que hay que construir puentes entre los conocimientos, transmitir la información, modificar percepciones, legislar, asesorar, facilitar acuerdos, sobre la relación servicios de los ecosistemas marinos – bienestar humano. Que es urgente que se haga.

Mientras tanto, los naranjos en flor y las naranjas caí­das en el suelo.

Nunca es tarde.

Fuente: La Marina Plaza.

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