Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
10 de noviembre de 2011

PNUD: INFORME MUNDIAL DESARROLLO HUMANO 2011: SOSTENIBILIDAD Y EQUIDAD

El deterioro del medio ambiente pone en peligro los avances mundiales a favor de los más pobres.

Copenhague —Las proyecciones del Informe sobre Desarrollo Humano de 2011, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), indican que los avances en los paí­ses más pobres del mundo podrí­an frenarse o retroceder si no se toman medidas decididas para frenar el cambio climático, evitar la degradación del medioambiente y reducir las profundas desigualdades entre las naciones y al interior de ellas.

El Informe titulado Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos, señala que para conseguir la sostenibilidad medioambiental de manera más justa y eficaz es necesario abordar las desigualdades en acceso a salud, educación, ingresos y por razón de género en conjunto con las medidas que se aplican en todo el mundo para impulsar la producción de energí­a y la protección de los ecosistemas. La Administradora del PNUD, Helen Clark, presentó el Informe hoy en la ciudad de Copenhague, acompañada de la Primera Ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, cuyo gobierno se ha comprometido a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 40% en los próximos 10 años.

Mientras la comunidad internacional se prepara para la histórica Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, que se celebrará en junio de 2012 en Rí­o de Janeiro, el Informe subraya que, en el fondo, la sostenibilidad es básicamente un tema de justicia social, tanto para nuestra generación como para las venideras.

“La sostenibilidad no es solo, ni en primera instancia, un tema ambiental, como se argumenta tan convincentemente en este Informe”, dice Helen Clark en el prólogo. “Se trata, sobre todo, de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias para los 7.000 millones de habitantes del planeta, así­ como para los miles de millones que vendrán en los próximos siglos”.

Desde 1990, el PNUD ha encargado cada año la elaboración independiente de los Informes sobre Desarrollo Humano. En esa ocasión también se dio a conocer el índice de Desarrollo Humano (IDH), una medida compuesta de la situación de los paí­ses en materia de salud, educación e ingresos. Este indicador cuestionó por primera vez las medidas del crecimiento nacional que se basan exclusivamente en criterios económicos y con ella, la institución hizo un llamado a medir periódicamente los avances mundiales en la calidad de vida de las personas.

Entre 1970 y 2010, las naciones que se ubicaban en el 25% inferior de la clasificación de paí­ses avanzaron en la escala del IDH en un notorio 82%, es decir, duplicaron el promedio mundial. El Informe destaca que si en los próximos 40 años se mantuviera el ritmo de avance de las cuatro décadas anteriores, la gran mayorí­a de los paí­ses alcanzarí­a en 2050 un nivel de IDH igual o mejor del que disfrutan hoy los paí­ses que se ubican en el 25% superior de la clasificación. Esto supone un adelanto extraordinario en desarrollo humano mundial en menos de un siglo. Sin embargo, la creciente amenaza al medioambiente mundial podrí­a frenar abruptamente estas tendencias positivas hacia la mitad de este siglo. El Informe señala que las personas que viven en los paí­ses más pobres corren un riesgo desproporcionado de sufrir por las catástrofes relacionadas con el clima, como sequí­as e inundaciones, y por la exposición a la contaminación del aire y del agua.

Sostenibilidad y justicia social

A pesar de los adelantos conseguidos en desarrollo humano en los años más recientes, la distribución del ingreso ha empeorado, todaví­a persisten graves desigualdades entre hombres y mujeres y el acelerado deterioro del medioambiente impone una “carga doble de privación” en las familias y comunidades más pobres del planeta, advierte el Informe. La mitad de todos los casos de desnutrición del mundo se debe a factores medioambientales, como la contaminación del agua y la escasez de alimentos producto de las sequí­as. Según el Informe, esto perpetúa un cí­rculo vicioso de empobrecimiento y daño ecológico.

El Informe también insiste en que una buena calidad de vida no tiene por qué ir siempre acompañada de un alto consumo de carbono y pone como ejemplo a algunos de los paí­ses más ricos, donde si bien las emisiones de dióxido de carbono han estado estrechamente relacionadas con el crecimiento del ingreso nacional en las últimas décadas, el consumo de combustibles fósiles no está correlacionado con otras medidas del desarrollo humano, como la esperanza de vida o la educación. De hecho, muchas naciones industriales avanzadas están consiguiendo reducir su huella de carbono sin perjudicar su crecimiento.

“El crecimiento impulsado por el consumo de combustibles fósiles no es un prerequisito para una mejor vida en términos de desarrollo humano”, precisa Helen Clark. “Las inversiones que mejoran la equidad ─por ejemplo en cuanto a acceso a energí­a renovable, agua y saneamiento, y salud reproductiva─ pueden mejorar tanto la sostenibilidad como el desarrollo humano”.

El Informe propone que la prestación de electrificación para las 1.500 millones de personas que hoy carecen de este servicio se haga de manera asequible y sostenible, sin un aumento significativo en las emisiones de carbono. Según el texto, la iniciativa de “Acceso universal a energí­a”, que cuenta con el respaldo de la ONU, podrí­a concretarse con inversiones del orden de una octava parte de los fondos que actualmente se destinan a subvencionar el uso de combustibles fósiles, que bordearon los 312.000 millones de dólares en 2009. El Informe se une a las voces que instan a considerar urgentemente un impuesto a las transferencias de divisas u otros cargos a las transacciones financieras internacionales para solventar la lucha contra el cambio climático y la pobreza extrema. Por ejemplo, se calcula que la aplicación de un impuesto de apenas el 0,005% al comercio internacional de divisas podrí­a contribuir a reunir 40.000 millones de dólares cada año o más. Esto avivarí­a significativamente el flujo de ayuda dirigida a los paí­ses más pobres, que ascendió a 130.000 millones de dólares en 2010, en un momento en que la financiación del desarrollo languidece debido a la crisis financiera mundial.

“Este impuesto permitirí­a que aquellos que más han ganado con la globalización ayuden a los que menos beneficio obtienen de ella”, sostiene el Informe y calcula que cada año se necesitan unos 105.000 millones de dólares solo para financiar las tareas de adaptación al cambio climático, especialmente en Asia Meridional y ífrica Subsahariana.

El Informe examina algunos factores sociales que no siempre están asociados con la sostenibilidad medioambiental:

Los autores del Informe predicen que el deterioro descontrolado del medioambiente, desde las sequí­as en ífrica Subsahariana hasta el aumento del nivel del mar que inundarí­a a paí­ses de litoral bajo como Bangladesh, podrí­a además causar alzas en el precio de los alimentos de hasta 50% y revertir los esfuerzos que actualmente apuntan a expandir el acceso a agua, saneamiento y energí­a de miles de millones de personas, especialmente en Asia Meridional y ífrica Subsahariana.

En 2050 y de cumplirse el escenario de “desafí­o medioambiental” que tiene en cuenta el efecto perjudicial del calentamiento global en la producción de alimentos y en la contaminación, el IDH promedio serí­a 12% inferior en Asia Meridional y ífrica Subsahariana que en otro escenario de deterioro medioambiental. Sin embargo, las proyecciones más pesimistas de “catástrofe medioambiental” ─vasta deforestación, pérdida drástica de la biodiversidad y aumento de los fenómenos climáticos extremos─ predicen una disminución del IDH mundial de 15% en relación con la proyección base para 2050. Como es de esperar, los efectos más perniciosos seharán sentir en las regiones más pobres.

El deterioro del medioambiente podrí­a poner fin a décadas de esfuerzos destinados a expandir el acceso a agua saneamiento y electricidad en las comunidades más pobres. “Estas privaciones absolutas, que ya son importantes en sí­ mismas, son además una violación flagrante de los derechos humanos”, concluyen los autores.

SOBRE ESTE INFORME: El Informe sobre Desarrollo Humano es una publicación editada de manera independiente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Puede descargar de manera gratuita la edición de 2011 del Informe, disponible en 10 idiomas, otros recursos de referencia sobre los í­ndices y análisis regionales especí­ficos en: http://hdr.undp.org.

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Fuente: Amparo Dí­az Uribe. Comunicaciones PNUD.

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