Según un estudio iniciado en 2008 por la Fundación Migres y la Universidad de Córdoba, se ha constatado por primera vez la presencia permanente de la mariposa monarca (Danaus plexippus) en la Península Ibérica, concretamente en la provincia de Cádiz, entre Vejer de la Frontera y Castellar de la Frontera, donde encuentra las condiciones para completar su ciclo biológico.
Así se confirman los registros históricos en los que se indicaba que esta mariposa debió instalarse en el sur de la Península Ibérica probablemente en el siglo XIX, tras alcanzar las islas Canarias, Azores y Madeira, expandiéndose por el océano Pacífico hasta Australia.
La mariposa monarca es una de las mariposas mejor estudiadas del mundo.
Cada año realiza su migración desde Estados Unidos hasta México, donde pasa el invierno, para regresar en la primavera siguiente hacia el Norte. Durante el viaje, va depositando sus huevos sobre distintas especies de asclepiadáceas, unas plantas que contienen compuestos tóxicos para el ganado y otros herbívoros. Estos tóxicos, consumidos por las orugas de la especie y transmitidos al ejemplar adulto, le sirven de defensa frente a depredadores.
Esta especie también migra al otro lado del Atlántico, siguiendo patrones de vuelo heredados y basados en ritmos biológicos y en la posición del sol en el cielo. En la Península Ibérica, es posible disfrutar de su presencia especialmente en los meses de agosto y septiembre, cuando son más abundantes.
Durante el estudio, dirigido por los profesores de Ecología de la Universidad de Córdoba, Juan Fernández Haeger y Diego Jordano Barbudo, se han cartografiado los lugares en los que crece su alimento, la mata de la seda (Gomphocarpus fruticosus, introducida en el siglo XVIII desde ífrica), y la adelfilla (Asclepias curassavica, que debió introducirse en España desde América central durante el siglo XVI), dos especies que el ganado evita por su toxicidad. Y se ha demostrado su presencia en dos tercios de la zona estudiada, de unos novecientos kilómetros cuadrados en la franja litoral próxima al Estrecho de Gibraltar.
Los profesores destacan la necesidad de proteger esta especie tan llamativa, mediante la continuación de las investigaciones para conocer mejor las condiciones de su ciclo biológico y las de las plantas en las que sustentan su vida.
Fuente:www.efeverde.com
Foto: Wikipedia
