Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
2 de abril de 2012

Una especie migratoria incansable

Según un estudio iniciado en 2008 por la Fundación Migres y la Universidad de Córdoba, se ha constatado por primera vez la presencia permanente de la mariposa monarca (Danaus plexippus) en la Pení­nsula Ibérica, concretamente en la provincia de Cádiz, entre Vejer de la Frontera y Castellar de la Frontera, donde encuentra las condiciones para completar su ciclo biológico.

Así­ se confirman los registros históricos en los que se indicaba que esta mariposa debió instalarse en el sur de la Pení­nsula Ibérica probablemente en el siglo XIX, tras alcanzar las islas Canarias, Azores y Madeira, expandiéndose por el océano Pací­fico hasta Australia.

La mariposa monarca es una de las mariposas mejor estudiadas del mundo.
Cada año realiza su migración desde Estados Unidos hasta México, donde pasa el invierno, para regresar en la primavera siguiente hacia el Norte. Durante el viaje, va depositando sus huevos sobre distintas especies de asclepiadáceas, unas plantas que contienen compuestos tóxicos para el ganado y otros herbí­voros. Estos tóxicos, consumidos por las orugas de la especie y transmitidos al ejemplar adulto, le sirven de defensa frente a depredadores.

Esta especie también migra al otro lado del Atlántico, siguiendo patrones de vuelo heredados y basados en ritmos biológicos y en la posición del sol en el cielo. En la Pení­nsula Ibérica, es posible disfrutar de su presencia especialmente en los meses de agosto y septiembre, cuando son más abundantes.

Durante el estudio, dirigido por los profesores de Ecologí­a de la Universidad de Córdoba, Juan Fernández Haeger y Diego Jordano Barbudo, se han cartografiado los lugares en los que crece su alimento, la mata de la seda (Gomphocarpus fruticosus, introducida en el siglo XVIII desde ífrica), y la adelfilla (Asclepias curassavica, que debió introducirse en España desde América central durante el siglo XVI), dos especies que el ganado evita por su toxicidad. Y se ha demostrado su presencia en dos tercios de la zona estudiada, de unos novecientos kilómetros cuadrados en la franja litoral próxima al Estrecho de Gibraltar.
Los profesores destacan la necesidad de proteger esta especie tan llamativa, mediante la continuación de las investigaciones para conocer mejor las condiciones de su ciclo biológico y las de las plantas en las que sustentan su vida.

Fuente:www.efeverde.com

Foto: Wikipedia

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