Uno de los principales desafíos de la actual fase de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio es realizar un análisis territorial de los ecosistemas y de la biodiversidad de España para su aplicación a la gestión del territorio. El conjunto de información generada en las fases anteriores requiere ser expresada y analizada espacialmente para facilitar futuras medidas de planificación y actividades de gestión que mejoren el funcionamiento ecológico y el bienestar humano.
Aunque bajo el marco conceptual de los servicios de los ecosistemas y las evaluaciones de los ecosistemas se está consiguiendo mejorar en los últimos años  el conocimiento de los vínculos entre el bienestar humano y los ecosistemas, todavía es necesaria mucha más información para hacer que los instrumentos políticos sean más exitosos (de Groot et al., 2010). Carecemos aún de una base teórica robusta que nos permita conocer las relaciones entre la diversidad ecológica y la dinámica de los ecosistemas y por tanto sus funciones o capacidades para generar servicios. Necesitamos esta información para conocer los límites y las consecuencias de la pérdida de biodiversidad y por tanto las acciones necesarias para conservar o restaurar las funciones de los ecosistemas (Carpenter et al, 2006). Aunque existen casos de estudio que adoptan una aproximación similar a la nuestra, son todavía escasos y no abarcan un estudio a escala nacional y relacionando tantos factores con los servicios de los ecosistemas. A una escala más pequeña (local o regional) se han realizado estudios en Estados Unidos (Nelson et al., 2009; Brauman, et al., 2007), en Bangladesh (Rasul, 2009), y en China (Wang et al., 2006).
Por el contrario, el análisis territorial de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio está analizando los vínculos entre los servicios de los ecosistemas y un conjunto de variables socioeconómicas que mejorarán el conocimiento sobre su comportamiento. La finalidad es desarrollar una metodología a nivel estatal para estudiar las relaciones entre los ecosistemas, la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, prestando especial atención a la forma en que estos se ven afectados por las actividades humanas. Los objetivos particulares son los siguientes:
- Identificación y visualización espacial de los principales Impulsores Directos de los cambios de usos del suelo y de los servicios de los ecosistemas
- Análisis de las relaciones entre los servicios de los ecosistemas y la biodiversidad, las áreas protegidas y ciertas variables socioeconómicas
- Elaboración de información cartográfica, a partir de los análisis previos, que sea de utilidad, complemente y pueda incorporarse a la plataforma virtual Biodiversia
En este sentido, se han analizado los cambios de uso del suelo para comprender la evolución que han seguido hasta la situación actual. Mediante el análisis de los usos del suelo se pretende identificar los principales impulsores de dichos cambios en cada ecosistema. A partir de dicha información, se analizará la relación entre los servicios de los ecosistemas y la biodiversidad asociada a cada ecosistema, así como el papel que juegan los espacios protegidos en su conservación. También se analizará el significado territorial de ciertas variables socioeconómicas, como la demografía o el producto interior bruto, y su relación con los servicios de los ecosistemas.
Este resultado del proyecto EME está formado por tres partes relacionadas entre sí y con una estructura metodológica similar, según la cual primero se identifican ciertas características de los territorios ocupados por cada ecosistema, y a continuación se relacionan con los cambios de uso del suelo, con los servicios proporcionados por los ecosistemas y se compara la situación de cada ecosistema.
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Autoría: Pedro Zorrilla y Fernando Santos



